Cada 9 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Agricultura para conmemorar la fundación de la FAO y poner en valor el esfuerzo diario de los agricultores para la producción de alimentos de calidad y el abastecimiento de la población mundial.
La efeméride sirve también para recordar que la agricultura es una de las actividades más antiguas de la humanidad y ha sido y será un sector clave para garantizar el acceso a los alimentos. Pero, al pensar en el futuro surge una pregunta cada más recurrente: ¿cómo poder seguir alimentando a una población mundial creciente?
Una demanda que crece y crece
De hecho, la FAO estima que, para alimentar una población mundial de entre 9.700 a10.000 millones de personas en 2050, la producción mundial de alimentos tendría que aumentar en torno a un 70%. Con respecto al consumo de carne, este mismo organismo calcula que rondará los 412 millones de toneladas para 2035 en todo el mundo, lo que representa un 12% más con respecto a la época actual. El crecimiento de la población y la subida de las rentas disponibles, especialmente en economías emergentes, explican estos datos.
En este sentido, la entidad también apunta una creciente subida de los precios. Para las empresas hosteleras y restauradoras, esto se traduce en la preocupación constante por garantizar el acceso a proteína de calidad, de manera estable y sin interrupciones de la cadena de suministro.
Necesidad de búsqueda de soluciones
Ante este panorama, el sector agrícola y ganadero y las industrias transformadoras que hacen posible que la carne llegue a establecimientos hosteleros, tiendas o supermercados necesitan soluciones innovadoras que den respuesta a los actuales retos.
La respuesta no pasa por sustituir la carne actual, sino sumar soluciones que den capacidad al sistema de producción. El sector ganadero no necesita alternativas competitivas, si no refuerzos complementarios que permitan asegurar una respuesta productora a un consumo en continuo aumento.
Una historia de evolución y mejora
Esta lógica ha acompañado desde siempre al sector, donde cada avance, desde la mecanización a las mejoras genéticas no han opacado los oficios tradicionales, si no que han servido para mejorar las técnicas y resultados.
Es en este punto en el que la carne cultivada se posiciona como una vía adicional de producción, pensada para dar más capacidad a un sistema alimentario necesitado. El objetivo de soluciones como la nuestra es poder acompañar una industria fuerte, que requiere de fuentes complementarias para que el resto de sectores pueda seguir ofertando la proteína tradicional.
Se trata de encontrar el camino que de margen de maniobra para responder a una demanda que no da tregua, sin tener que elegir entre calidad y disponibilidad.
Un sistema alimentario que suma
Este Día Mundial de la Agricultura es sobre todo un homenaje para aquellos que trabajan para hacer que podamos disfrutar de los alimentos que mueven el mundo, para los que han sabido adaptarse para que esos alimentos sigan hoy en día a nuestra disposición.
El futuro de la alimentación no se construye para hacernos elegir, sino para sumar todas las fuentes que sean necesarias, apostando por la innovación, para que nadie se quede sin el acceso a la proteína que más demandamos.