Nuestros hábitos alimentarios cambian en verano. Las vacaciones traen consigo planes con amigos al aire libre y comidas improvisadas que se multiplican. Solemos comer fuera con más frecuencia y menos planificación. Los consumidores suelen apostar por platos frescos, diferentes y sabrosos. ¿Cambian también el tipo de proteína que se demanda y el modelo de consumirla? Sí, pero la proteína sigue estando presente en verano y adaptarse a las necesidades del consumidor en la época vacacional es clave para el sector de la hostelería.
Los hábitos alimenticios cambian en vacaciones
Con temperaturas más altas, los consumidores cambian sus peticiones a la hora de comer fuera. Buscan platos más ligeros, pero igualmente ricos y nutritivos, donde el aporte proteico no aporte la sensación de pesadez de las comidas copiosas.
Los comensales también apuestan por horarios flexibles-a veces exigentes- y por la calidad de los productos que consume. A esto se suma que el verano es sinónimo de consumo social: barbacoas celebraciones, cenas y comidas con amigos y familiares…en todos estos escenarios la carne sigue siendo la protagonista.
Los retos para el sector
Todos estos factores influyen en la actividad de un sector que se enfrenta a una demanda estacional y que generan mayor presión sobre una cadena de suministro que necesita estabilidad.
Uno de los retos que pone a prueba el sector es, precisamente, el de conservar la calidad y disponibilidad de las carnes en temporada alta, cuando la demanda se dispara y donde no hay margen para la improvisación. Desde carne a la parrilla a preparados de comida callejera-este producto está presente en cualquier propuesta gastronómica estival y los operadores tienen que garantizar su consistencia de cara al consumidor.
Apostar por la mejora de los modelos de abastecimiento
Es en estos momentos de alta demanda cuando la necesidad de apostar por nuevos modelos que garanticen la disponibilidad de la carne se hace evidente. En este aspecto, la carne cultivada se ha posicionado como una vía estratégica, ayudando a garantizar un suministro estable de proteína de carne real.
Se trata de una solución que parte de la innovación tecnológica, por la que se desarrolla una proteína cárnica real y de calidad. Pero, además, da una respuesta concreta a una necesidad acuciante para el sector food service, que en muchas ocasiones se enfrente a las fluctuaciones de precios de productos cárnicos en un mercado tensionado.
El mejor momento para pensar en el futuro de la proteína
La forma en la que consumimos y disfrutamos de la carne en verano nos hace recordar que este alimento sigue ocupando un lugar capital en la dieta y en los momentos que compartimos con los demás. Eso sí, la demanda constante de esta proteína-que se intensifica en los meses de más calor-evidencia los retos más importantes del sector.
Entre las prioridades está garantizar que el consumo de carne real de calidad sea posible en el futuro más inmediato. Es ahí donde la innovación puede mejorar la eficiencia de la industria.
El objetivo es encontrar soluciones que, como la propuesta de carne cultivada de BioTech Foods, permitan seguir satisfaciendo una demanda que no comprometa la calidad ni la disponibilidad de carne. No se trata de alternativas sino de carne real complementaria que aporta valor y efectividad.